Estaba desesperada, preocupada, triste, realmente no sabía bien como me sentía, era como si mi mundo se iba abajo finalmente. Quería escapar de ahí y volver a la felicidad, quería volver años en los que mi felicidad se basaba en una muñeca y una paleta. Mi cabeza no se levantaba, y mi sonrisa que siempre halagaban, en especial Dani, nunca apareció. No me esforzaba en secarme las lágrimas, se deslisaban por todo mi rostro hasta que caían al suelo, un suelo que miraba como si fuera algo extraño. Mis pensamientos eran negativos, todo esto era mi culpa, además que no conocía a ninguno de sus familiares, y estaba yo sola allí, esperando que salga un médico y que milagrosamente diga que estaba bien, no quería imaginar lo peor pero tampoco podía evitarlo. Estaba llena de culpa. En un momento, que para mi parecían más de quinientos años, salió el médico con una expresión seria llamando a los familiares, pero como no había nadie, ni conocía a nadie, decidí acercarme yo secándome un poco las lágrimas que estaban en todo mi rostro.
-¿Usted es? - preguntó el doctor.
-Su nov... una amiga - dije, corrigiéndome a mi misma, aunque había pasado eso antes del terrible accidente, no era más que una amiga, lamentáblemente.
-¿No conoce a sus padres? - preguntó.
-No, nunca me habló de ellos.
-Bueno, él señor Martins está bien - ahí fue cuando dejó su expresión seria y sonrío, al igual que yo lo hice y pegué un suspiro.
-¿En serio?
-Sí, solo tiene algunos golpes pero nada grave, si todo sale bien, para mañana podrá irse de aquí.
-¿Puedo verlo? - pregunté.
-No, espera - rió.
-Gracias - lo abracé, era como que todos mis miedos se fueron en ese momento y él era una de las pocas personas con las que podía compartir la felicidad de que una persona la cuál amaba, un amigo, si podía llamarlo todavía así, que era ejemplar y siempre iba a estar junto a mi, y lo demostró. Todavía me sentía culpable, cómo no hacerlo, pero una sonrisa estaba en mi rostro porque aunque habría imaginado el peor de los finales, era solo un terrorífico pensamiento que no era verdad.
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