Esperaba un gran reto, que me griten, o como mucho que me encierren en mi cuarto toda la noche, que era normal, ya que cada vez que hacía algo que consideraban malo me encerraban, como castigo. Sus costumbres, eran raras, me retaban más que demostrarme que me quieren, será porque no me quieren realmente. Me quedé paralizada mientras ellos esperaban una respuesta, simplemente me quedé parada como una estatua. Mi papá se acercó a mi y me alzó, yo empecé a patear e intenté gritar pero me tapó la boca y me llevó adentro de mi habitación, yo todavía hacía fuerza para liberarme, pero no: simplemente quería que no sea feliz, me metió adentro de mi armario, oscuro, lleno de ropa. Grité e intenté salir de ahí pero no podía, escuché que cerraron mi habitación, se habían ido. Me senté ahí, mis papás eran malos, pero no pensé que lograrían hacer eso. Tenía mi cartera con mi iPod, el único elemento que daría luz en un lugar tan chiquito. Me conecté a skype para ver si Dani estaba conectado, y sí, lo estaba.
Valee B: ¡Dani!
Dany Martins: Holaa ¿cómo andas?
Valee B: Mal Dani, mal. Estoy desde el iPod, mis papás me descubrieron, me encerraron en mi ropero.
Dany Martins: ¿QUÉ? ¡no pueden hacer eso!
Valee B: Cuando salga de acá, les voy a explicar, pero sé que esto será largo.
Dany Martins: ¿Pero cuánta batería tenés?
Valee B: Poca, quería avisarte.
Dany Martins: Vale ¡no pueden hacer eso!
Valee B: ¿Qué voy a hacer para que lo dejen de hacer?
Dany Martins: Lógico
Valee B: Hahahahaha gracias por estar acá, quiero salir, mis papás son insoportable, a veces me hacen odiarlos.
Dany Martins: Es verdad que no te quieren, nunca lo pensé.
Valee B: No, ni un poquito.
Dany Martins: No sé que decirte.
Valee B: ¡Ay! se queda sin batería. Te quiero, chau.
Concluí con esa conversación, me desconecté y apagué el celular, acto seguido lo guardé para agarrar una campera con la que hice un almohadón, apoyé mi cabeza y me decidí a dormir. Fue difícil, pero el sueño me venció.
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