Cuando me desperté me pegué un cabezazo, estaba apretada ahí, era la última prueba que cerraba los pensamientos que mientras crecí fui descubriendo: mis papás no me querían. Me sacaron al poco tiempo, fue un alivio pero tampoco les dirigí la palabra, solo les avisé que me iba, pero no dónde. Fui a la casa de Dani donde él siempre me recibía tiernamente, fuimos a su habitación. Me existía que le cuente cada detalle, pero no le conté tanto, y le mostré una foto mía con mis padres que tenía en mi iPod.
-No te pareces en nada a ninguno de los dos, ellos son altos, vos sos una enana, por ejemplo - río y yo le pegué un codazo.
-¡Hey! no soy enana, vos sos un gigante - reí.
-Pero igual, no te pareces a ellos, en nada - dijo tomando su expresión seria.
-¿A qué te referís con eso?
-¿Son tus papás, estás segura de eso?
-¡¿Qué?! - grité.
-Te tratan mal, no se parecen a vos ¿o acaso tiene alguna foto tuya de cuando eras bebé?
-Dani, me estás espantando.
-Es lo que pienso, un padre no le tendría tanto rencor a un hijo para encerrarlo toda la noche en el ropero.
-Daniel ¿vos crees?
-Preguntales
-¿Para que me peguen una cachetada?
-Voy con vos
-¿Para que me peguen dos cachetadas? - reí.
-¿Me prometés que le vas a preguntar?
-Ehm, puede ser - reí - just wanna fun.
-Perdón, no hablo alemán - reímos al mismo tiempo.
-¿Qué hacemos?
-Vení - dijo, se paró al igual que yo.
-No quiero caminar - hice puchero - llevame a caballito.
-No Valeria.
-Tih - respondí como una nenita.
-No.
-Sí.
-No.
-Sí.
-No.
-Dale - rezongué.
-Bueno, pero solo hasta la puerta - río, y me subí a caballito, riéndome mientras él me llevaba. Me bajó en la puerta y yo solo me reía.
-Gracias - reí.
-¿Querés ir al cine?
-¿Qué película querés ver?
-¿Es un sí?
-No, es un no, ¡claro que es sí! - reí.
-Vamos - dijo, saliendo, cerrando la puerta y corriendo hacia la parada de colectivo 130, cosa que yo hice detrás de él.
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