jueves, 8 de marzo de 2012

Capítulo 11.

Unos días después del accidente, Dani me acompañó nuevamente a mi casa. Esta vez si entró conmigo, si a mi no me gusta, a mis papás tampoco, no tenían que ocultarme cosas así no debería ocultarles cosas. Se los presenté, y a ellos no les molestó, o por lo menos no dijeron que no podía juntarme con él, finalmente, se dignaron a darme un poco de libertad. Odiaba esos cortos momentos tensos, me daban ganas de subir a la terraza, un lugar donde tomaba aire, reflexionaba y nadie me molestaba, pero no lo hacía porque quería ser fuerte, pero ese rol definitivamente no era para mi, porque no podía serlo. Cuando empezaron a nombre que mis padres biológicos, habían muerto hace mucho, no aguanté, mis ojos se humedecieron y salí corriendo, yendo directo a la terraza.
Me acerqué a la punta, siempre hacía eso. No era de esas chicas que le tenían miedo a las alturas, miraba pero no me daba miedo, simplemente quería ver.
-¡Vale, cuidado! ¿no te querrás tirar, no? - dijo, frunciendo el ceño mientras me daba vuelta, simplemente corrí hacia él y lo abracé. Era mi única contención, que podía verla sin que m
Era raro como amaba a dos personas que nunca conocí en mi vida, pero a la vez, yo tampoco hubiera tenido vida sin ellos.
-Gracias - dije, alejándome poco a poco de él y mirándolo a los ojos.
-Vos sos mi Demi, que se mantiene fuerte y se levanta como un rascacielos - susurró, secándome las lágrimas con una pequeña servilleta que sacó del bolsillo de su pantalón.
-¿De dónde sacaste que me gusta Demi? - reí, solo él podía hacerme reír en un momento así.
-Tal vez porque sabés la mayoría de sus canciones, pero solo tal vez eh - río, al igual que yo.
-Sí me gusta, cómo me conocés che - reí, y me quedé mirándolo largo tiempo, cuando decidí darle un beso. No sé por qué lo hice, era una amistad con derechos. Sonreí, y empecé a caminar lentamente junto a él hasta las escaleras para bajar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario